Dios te escucha

Dios te escucha

Amigo, amiga, Dios te escucha, ten calma y no te alarmes, entrégale tus cargas a Él y libera todas tus emociones. Este devocional te ayudará a comprender eso mejor.

Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye.

  • 1 Juan 5: 14

Que rudo es sentirse solo, desanimado y no querer contarle a nadie para evitar crear preocupaciones o tal vez sentir inseguridad por la falta de entendimiento de los demás.

O necesitar algo con mucho anhelo y pensar que nosotros podemos solos, para luego terminar cayendo en errores y depresiones.

Así como estas, hay muchas situaciones que nos demanda tener a ese amigo o padre fiel que esté dispuesto a escucharnos siempre.

¿Cuántas veces no le pedimos a alguien un consejo? Pues esto no está mal, pero me gustaría que te imaginaras cómo sería hablar con alguien que posea toda la sabiduría del mundo, sobre ti y sobre todo lo que desees, sería genial ¿no?

Entonces, no creas que esto es imposible, allí cerca de ti, se encuentra un Dios todo poderoso a la espera de que voltees tu mirada hacia Él, y te tomes el tiempo de conocerlo.

Nosotros como cristianos, debemos evitar dejar de oír la voz de Dios.

¿A qué me refiero? A que ya no clamemos a Dios para que este nos enseñe lo que nos hace falta.

Cada día, extiende tu corazón, y habla con ese amigo que siempre estará ahí para apoyarte.

Ese padre que te cuida y te escucha y ese Dios que te brinda lo que conforme a su voluntad anhelas.

Porque cuántas bendiciones no trae la oración, un momento de paz y nutrimento de la llama que necesitamos para mantenernos contantes en su amor.

Amigo, amiga, Dios te escucha, ten calma y no te alarmes, entrégale tus cargas a Él y libera todas tus emociones.

Porque te aseguro que Él te escucha, siempre, sin excepción alguna, y te traerá las respuestas en su debido tiempo.

No creas que porque ha pasado ya un largo tiempo sin llegar la bendición que Dios un día te prometió, significa que jamás vendrá.

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Porque Dios no rompe sus promesas, más bien, actúa correctamente en el tiempo indicado.

Hay tiempos para llorar y tiempos para reír, pero para adorar a Dios no existe tiempo limitado.

Ahora, realicemos juntos la siguiente oración:

Señor, yo te necesito y mucho más de lo que me esperaba.

Te necesito señor, tanto como el sol que alumbra cada mañana en mi ventana.

Aquí espero, Padre, paciente a tu respuesta.

Fortaléceme cada día más y lléname de tu presencia.

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