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El juicio es de Dios

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El juicio es de Dios

No tienes que hacer lo que no te gustaría que te hicieran, no importa quién sea esa persona. El juicio es de Dios, no es tuyo, debes vivir con tu corazón en paz.

Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quien quiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.

Romanos 2:1

¿Crees que los pecados son medidos? Si tu respuesta es sí, entonces te mostraré lo que dice en Santiago 2: 10-11. Lee detalladamente:

“Porque cualquiera que guardaré toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley”.

Entonces, ya conociendo este versículo ¿sigues pensando lo mismo? Muchas veces, por nuestra mente pasan diferentes pensamientos inadecuados hacia los demás. Y otras veces, tendemos a expresar con otras personas aquello que opinamos.

Guarda siempre en tu corazón que para Dios no hay distinción de pecado. Los que adulteran son iguales que los que mienten. Los que roban, son iguales a los que juzgan, pues en el reino de Dios, los pecados no tienen colores. No existen mentiras blancas, como la mayoría de las personas suelen llamarlas. El juicio es de Dios y solo a él le pertenece juzgar.

El juicio es de Dios

“¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano”

Lucas 6: 41-42

Sé consciente si alguna vez en tu mente aparecen pensamientos en contra de otra persona. Recuerda que en alguna oportunidad de tu vida, también has pecado y tu mente en ese momento estaba bloqueada por el mal.

O en otros casos, que justo ahora estés pecando ¿qué tal te sentirías si alguien te juzga en vez de entenderte y aconsejarte con el amor de Dios? Jamás hagas las cosas que no te gustaría que te hicieran, no importa quién sea esa persona.

Oración final

Dios, perdóname si he juzgado, examíname y haz desaparecer todo rastro de maldad en mí. Arroja mis pecados en una caja fuerte a lo más profundo del mal. Si alguna vez, Señor, juzgo a otros, hazme saber que estoy mal y siempre déjame ver con ojos de amor a todo aquel que me rodea. Amen

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