Herval Abreu nos habla de su vida privada, su trayectoria, de su espectáculo traído desde Broadway y mucho más…

Herval Abreu

En Julio de 2020, en la primera edición de nuestra revista Andretti, hablamos a corazón abierto con Herval Abreu, Director de exitosas producciones, como: “Machos”,” Soltera otra vez”, “A todo dar”, “Primera Dama” y “Preciosas”, entre muchas otras…

Entrevista a Herval Abreu

Quisimos revisitar esta entrevista de la mano de Herval Abreu, para quienes no tuvieron la oportunidad de leerla, puedan conocer a este director que, con sinceridad nos habló de su vida, logros y penas… pero hoy actualizada… para releer o conocer más sobre los caminos que ha tomado Herval en este tiempo.

Hace algunos meses hablamos y tocamos muchos detalles íntimos de tu vida personal y carrera. ¿Qué ha cambiado desde entonces?

¡Mucho! Pero en realidad… Y para hacer honor a la verdad… Cuando hicimos esa primera entrevista, celebré el poder hacerlo pues, tal vez sea este, el medio en el que más me he sentido a gusto al hablar en todos mis años de director. Hoy, actualizarla, me parece un lindo desafío porque muchas cosas han pasado desde entonces.

En primer lugar, los que en algún momento fueron proyectos y sueños, comenzaron a concretarse. He vuelto a acercarme al teatro, incluso estando imposibilitado por la pandemia, involucrándome en tres proyectos, cada uno más desafiante que el otro.

Tuve un encuentro mágico en Brasil con Marcio Azevedo, un autor, dueño de un talento desbordante, que me ha hecho profundizar en mundos inexplorados por mi hasta ahora. Con él estoy trabajando varios proyectos y eso me tiene muy entusiasmado.

El primero es un monólogo que nos cuenta sobre la valentía de las madres con hijos LGTB, una verdadera lección de heroísmo femenino en un texto que ya ha ganado varios premios en Brasil.

La segunda, también de la mano del mismo autor y que pareciera escrita por la mismísima Agatha Christie, en un texto inteligente que sorprende ante cada revelación de los personajes sin detenerse y con giros impredecibles. Yo mismo las traduje y adapté para Chile, con temáticas contingentes y difíciles de trabajar, como me gusta a mí. Esta obra tendrá una versión en Chile y otra en Brasil, ambas dirigidas por mí.

Y en tercer lugar ya tengo adquiridos los derechos para hacer una comedia musical, que es probablemente el género que más amo en teatro y que siento, debo hacer para coronar mi aprendizaje de director. No preguntes nombres… aun no puedo contarlos, como cábala… Se trata de un espectáculo traído desde Broadway, ha sido un éxito arrollador en todos los países en que se ha presentado y sé que Chile lo recibirá con gran entusiasmo. Esto me tiene muy feliz. Sólo esperamos el final de la pandemia para comenzar.

De la misma forma, este tiempo me ha brindado la posibilidad de desarrollar proyectos televisivos, pensados en las nuevas plataformas, que hoy, están teniendo una penetración que hasta hace poco, era impensada para quienes trabajamos en la televisión abierta tradicional. La primera, es una serie que viene del resultado de los tiempos que nos ha tocado vivir, pero contados desde la luz de la comedia romántica. Un amor en plena pandemia, donde sus protagonistas están destinados a convivir encerrados, sin entender ni una palabra de lo que el otro dice. Mientras la primera serie, camina a pasos agigantados abriéndose paso hacia la televisión mundial con la gestión de Onza Américas, productora dedicada a la producción de contenidos para Latinoamérica, ya estamos escribiendo una segunda serie, inspirada en una vivencia personal, de la mano de la música. Donde los personajes cambian al asistir a una sencilla y común reunión de apoderados. La vida misma…

En fin… no puedo parar.

Herval Abreu

Herval Abreu, ¿Sientes que estos nuevos proyectos son una reinvención en tu carrera? ¿Qué marcan un antes y un después?

Sin duda. Cuando estás trabajando en medio de la vorágine del día a día, es muy fácil perder la noción de lo que pasa fuera de la pantalla. Tratas de buscar señales, de comprender en profundidad lo que dice o quiere el público, lo que lo apasiona, lo que le inquieta en ese preciso momento, lo que lo hace vibrar y todo eso está cambiando a tal velocidad, que es casi imposible seguirle la huella, cuando estás al interior de un canal.

Siempre he intentado poner al público por delante de mis proyectos, pero estando dentro de un canal se hace muy difícil. Al menos para mí que siempre he tratado de conciliar con todas las partes. El público está siempre primero y es obligación de los realizadores estar conectados, atentos y defenderlo ante las altas esferas y conseguir que estas, apuesten contigo a cambiar y a probar nuevas fórmulas.

¿Hubo un momento clave en este viaje que te hizo recapacitar?

Estaba en Buenos Aires, en un encuentro amistoso con Oscar Barney Finn, director de teatro, cine, ópera y televisión. Tal vez uno de los mejores y más respetables que he tenido el privilegio de conocer. Comíamos en Edelweiss, su restaurante favorito, cuando me preguntó por mi próximo proyecto:

¿Sobre qué estás pensando hablar ahora, Herval Abreu?

Me quedé helado, pensando, en que había estado tanto tiempo, intentando darle en el gusto a los canales, a sus distintos departamentos, el estar constantemente siendo parte de una industria en crisis y tratando de evitar que se detuviera la producción de ficción, en fin… Me había preocupado de tantas cosas extras, que dejé de mirar hacia lo que me llevó a convertirme en director. A tener temas propios de los que hablar.

¿Y hoy de qué quieres hablar?

¿Sabes que lo más importante está en lo simple? Cada día hay algo diferente. Una inquietud que mueve hacia algo distinto, pero me doy cuenta que lo que más necesita la televisión tradicional es la identidad de cada pueblo. Y a la chilena, le falta precisamente más “chilenidad” más individualidad. El éxito de “Los 80” es una clara demostración de eso. Y no solo en temas, también entre canales. Hoy tengo más certeza que la oferta de cada uno, no puede ser la misma con diferentes rostros o tonos. Es mucho más que eso. Pero claro, nadie es dueño de la verdad, y esta visión es mi pensamiento nada más, no una regla. Es una mirada humilde tomada desde fuera. Para los que están adentro, batallando… no se les da nada fácil.

Parece un callejón sin salida.

Este es un país de grandes artistas que están ansiosos de tener una oportunidad para dejar plasmar su arte y llegar al público por todas las ventanas posibles. Tal vez haya que tomarlos más en cuenta desde los equipos programáticos de cada canal.

Herval cuéntanos qué es lo más hermoso que te ha dejado tu carrera como director en tu vida y cuántos años llevas de trayectoria?

Es difícil elegir cuando se ha vivido toda la vida alrededor de la televisión. Caminé de la mano de mi padre, Herval Rossano, también director… desde muy pequeñito, por los largos pasillos de la Calle Lira, donde estaba Canal 13 en mi infancia, o acompañando a mi madre en sus actuaciones con el dúo Doris y Rossie. Luego, con el correr de los años, pasé vacaciones completas en los estudios de la Rede Globo de Televisión en Brasil, viendo a grandes directores, actores y profesionales de las artes creando sus obras que hasta el día de hoy se mantienen en la memoria colectiva mundial. Dona Beija, Doña Xepa, La Esclava Isaura, A Moreninha y tantas otras…

He sido afortunado… he acompañado a grandes profesionales creando y derrochando su arte, he tenido el honor de trabajar con muchos de ellos. Oscar Rodríguez, Nestor Castagno, fueron verdaderos padres televisivos y afectivos. Ellos y cada uno de los grandes artistas con quienes pude compartir, fueron profesionales de los que aprendí a respirar y sudar televisión, historias, actuación, emoción… en fin… Pocos tienen la suerte de sentir su trabajo como un regalo. Como un divertimento constante donde no hay hora de salida. Donde viven los que vibramos de verdad con cada producto que hacemos como si cada uno de ellos, fuera el último. Entonces hablar de los años en Televisión es difícil… es toda mi vida.

Empecé a los 6 mirando… a los 18 me propuse actuar e hice algunas teleseries para aprender de ellas y acercarme a la dirección de actores. “La Gran Mentira” y “El Juego de la Vida”, fueron algunas de esas obras. Mi paso por el teatro amateur y profesional con obras como “El Diluvio que Viene” en mi adolescencia, o “In-Separables a mis treinta y tantos… fueron claves. Pero oficialmente empecé en 1988, haciendo sinopsis de películas y programas en el 13… luego fui Asistente de Dirección, Editor y Director de Segunda Unidad de teleseries. Fue entonces cuando fui llamado a Megavisión donde viví años muy creativos y felices. Yo estaba empezando y aunque al inicio confieso haber estado estaba aterrado, tuve que poner el hombro y dirigir mis primeras telenovelas. “Rossabella”, “A Todo Dar” … “La Otra Cara del Espejo” que hoy son trabajos muy queridos. Luego, al cerrarse el área dramática de Mega, volví al 13, primero desde la productora Nueva Imagen, para hacer “Más que Amigos”. Ese es un trabajo que disfruté y amé hacer. Nos convertimos una vez más en una familia inseparable.

Herval Abreu

En esos tiempos buscaba mi propio lenguaje como director. Sabía que era diferente a las series delicadas y de alto costo de algunas productoras. Pero ya en esos años buscaba una forma de encontrar algo, que me diferenciara y caracterizara como director. Siempre me importó más lo que pasaba en escena que pensar en el lente de la cámara. Y con el tiempo, empecé a unir los dos lenguajes para enfatizar o mesurar los contenidos. Siempre buscando una intención en mis planos. Por eso siempre agradezco que en todas las etapas de mi vida he trabajado con los mejores camarógrafos de Chile de los que aprendí más aun del lenguaje audiovisual.

Ahí estuvo mi vuelta al 13 definitiva de la mano de “Machos” … que probablemente es uno de los productos más exitosos de mi carrera, sus autores y Verónica Saquel como Productora ejecutiva, rompieron el lenguaje tradicional, en una historia innovadora, que cambió la forma de hacer telenovelas para siempre. Luego vino el humor de “Gatas y Tuercas” y el fracaso de “Charly Tango”. Fue ahí donde me di cuenta que jamás esperé victorias importantes. Intenté hasta el último capítulo levantarla. Y lamento no haberlo conseguido. Pero tal vez eso la hace más especial, porque es como un hijo enfermo. De alguna manera se le quiere igual y protege más… pero es uno de tus hijos igual y te sientes igualmente orgulloso de él.

Seguía buscando mis lenguajes… y varias veces, cuando sentí que los encontraba, por alguna razón debía empezar de nuevo. Luego comencé a hacer “Lola” y decidí irme del canal después de un mes de iniciadas las grabaciones, porque no compartía el punto de vista con otro profesional que estaba sobre mí.

Fue duro, pasé casi un año y medio alejado del medio y recomencé todo otra vez rodeado de adolescentes en “Corazón Rebelde”. ¡Qué buena experiencia! ¡Qué aprendizaje más bello! Otra vez, empezando de cero… con poca plata y muchas ganas.

Volví al 13 y vino “Primera Dama” donde brillaron las actuaciones de Celine Raymond, Carolina Arregui, Luciana Echeverría y Catalina Guerra, probablemente en el mejor papel de su carrera. No ganó a sus competidores, pero fue el final de una etapa maravillosa de director.

Luego vino “Soltera Otra Vez” que me abrió las puertas a la búsqueda de un nuevo lenguaje. Tal vez porque el grupo de guionistas liderado en ese entonces por Marcelo Castañón, creó una novedosa forma de narrar historias. Me empujó a buscar nuevos horizontes en la fórmula de hacer teleseries. Guiones diferentes y arriesgados, la asesoría de Julio Rojas, que era un gran inspirador para todo el equipo de guion, que en cada capítulo mostraban más y más, cuán lejos se puede llegar con innovación creadora. Era como lanzarse al vacío sin saber nada y con una experiencia ganada en los años. A esas alturas, creo que mi lenguaje para comunicarme con los actores había cambiado completamente. No tenía nada que ver el director de “Machos” con el que estaba dirigiendo ahora. Nuevamente volví a disfrutar el trabajo.

Vinieron más teleseries. “Las Vegas”, más temporadas de “Solteras” y “Preciosas” … esta última, una belleza en la realización y la exploración de nuevos mundos completamente desconocidos, pretendiendo acercarnos al cine, cambiando lentes, fotografía, color, fondos y explorando personajes y mundos también desconocidos para todos. Llegué a ser el Director del área de ficción del canal… Y luego el salto al vacío y alejado del medio nuevamente…

Después… el estallido social y la pandemia…

Herval Abreu, ¿Con que producciones te has encariñado más y por qué?

“Rossabella”, “Más que Amigos”, “Machos”, “Soltera”, “Preciosas” … “La Otra Cara del Espejo” … no sé todos tienen algo especial. Incluso los fracasos.

Ahora que están dando de nuevo “Soltera Otra Vez” y “Machos” en la televisión, que sentimientos te trae poder ver tus propias creaciones en la comodidad de tu casa.

Es bien curioso lo que me ocurre con cada una de ellas, “Soltera”, es una teleserie que amo de verdad. Cada escena para mi es un gran recuerdo, pero es una teleserie que fue construida con un lenguaje que hoy no se puede transmitir. Es una teleserie muy musical.

Algunas veces grabamos escenas sabiendo exactamente qué música iba a tener. Y lamentablemente vencieron los derechos para Chile y hoy se transmite la versión internacional, que tiene muchas músicas cambiadas. Eso no es culpa de nadie. Solo es parte del negocio y es una pena, porque siento que pierde bastante. También hay una escena que va al final como un extra donde iban los créditos. Pero los cambiaron… será… Es una teleserie que yo hice, pero no es de mi propiedad. De vez en cuando me levanto y voy a mirar en qué va… Veo a Eusebio Arenas que hace de Denis y entra en la historia. Me encantan los “pasteles”.

Con “Machos”, aunque también extraño su música original y algunas escenas, me emociono al ver el gran trabajo que han hecho en la corrección de color y remasterización en 16:9 (Formato actual de la pantalla). Han mejorado el color y definición de la teleserie, de una manera asombrosa, digna de aplausos para quien lo realizó. Realmente es una teleserie que, si bien en su época fue controversial por sus temas y aborda formas de pensar que son inaceptables para muchos hoy en día, creo que ha envejecido mucho mejor. Es una novela amada. Una combinación de actores perfecta y personajes que pasaron a ser inolvidables para todos los chilenos.

He visto que hay gente feliz con verlas de nuevo y gente que está muy en contra por la representación del rol de la mujer en “Soltera Otra Vez”. Yo respondería a esto que, en mi visión, hay que pedirle menos a “Soltera” y a “Machos”. que hay que pensar que no son un documental. Nunca pretendieron serlo. Son un reflejo de un Chile diferente de esos años. Es una teleserie. Sólo una teleserie… Nada más…

“Soltera Otra vez”, por ejemplo, tiene todo tipo de personajes. Mujeres fuertes, luchadoras, trabajadoras, independientes y dependientes… enamoradas y a veces desencantadas del amor… Hay hombres imperfectos, valiosos, básicos y admirables, también luchadores. Es una teleserie que habla sobre el valor de la amistad y de la necesidad de amar. No levanta banderas de ningún tipo y cuando se hizo, no necesitaba ni pretendió hacerlo.

Es una comedia inocente, que cree en el amor… con la que muchas personas se representan y otras no. Yo me siento parte de ella, pero como te dije antes. Prefiero ver la original y esa la tengo aquí… grabada para mí, en mi casa, al igual que muchos otros trabajos.

Ahora adentrándonos más a lo personal. Herval Abreu, ¿Cómo has llevado esta pandemia?

Creo que es una demostración de que nada está escrito… nada de lo que esperábamos se acerca a esto. Cada día me sorprendo de todo nuevamente. He cumplido una cuarentena responsable desde marzo del 2020, saliendo casi nada más que para comprar y llevar cosas a mi madre.

Lo más difícil es estar lejos de mis hijos y de mi madre… de las personas que quiero. Enterarme con mucha pena de la muerte de seres queridos… De amigos o de gente que ha dejado huella. Veo con intranquilidad la salud emocional de quienes están solos… La mía incluso. A veces es un deleite pasar solo y crear… Otras veces una pesadilla terrible.

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Herval Abreu, El estar en casa te ha inspirado más creativamente o, por el contrario, ¿te ha desmotivado?

Eso ocurrió antes, hace casi tres años. Me sentí encerrado, exiliado y sin saber qué hacer. Sin ideas y muy perdido… Pero siempre sale el sol… Y la verdad y justicia siempre se imponen. Entonces cuando empezó esta pandemia, ya vivía en cuarentena hace tiempo. Me preparé para aguantarla y creo que hoy estoy más creativo que nunca. Tanto así que no me alcanza el día. Claro que hay que ser claros.

El sentirse creativos no es sinónimo de estar haciendo sólo cosas buenas o ideas valiosas. Muchas se han ido al tarro de la basura después de sentirme muy entusiasmado con ellas. Es un buen ejercicio para aprender a soltar… a dejar ir… y volver a la búsqueda de nuevas creaciones.

¿Qué haces para no aburrirte con el encierro?

Trabajo, cocino, hago ejercicios, mucha limpieza, muchas reuniones por internet, muchas series, muchas películas. Mucha fe… Rezo… si rezo… A mis ancestros también. Me pongo al día con mis amigos y seres queridos. Con quienes me han acompañado siempre.
Trato de aprovechar cada día. Sin derecho a aburrirme nunca.

Herval Abreu, ¿Cuáles serán las primeras cosas que te gustaría hacer una vez terminada la pandemia?

Voy a correr a darle un beso a mi madre y a mis hijos. ¡Voy a abrazarlos fuerte… hasta que se cansen! A algunos amigos también… A otros no… No… A otros no.

Qué consejos le daría Herval Abreu a los nuevos talentos del cine y actores. ¿Para que logren triunfar en el medio?

Hay que tenerlo claro: En este medio nunca se triunfa y cuando crees haberlo logrado, algo viene y te trae a la realidad. A veces esos porrazos duelen. Pero cada movimiento, cada músculo, cada sentimiento movido en favor de creer en tu trabajo sin sentir jamás vergüenza… cada uno de ellos vale la pena.

El otro día leía a alguien del ambiente actoral que se arrepentía de trabajos que había hecho, por el tipo de personaje con el cual hoy por hoy, no concuerda con sus pensamientos. Y creo que está profundamente equivocado (a). No hay personajes ni trabajos pequeños, ni tan buenos ni tan malos. No hay estereotipos. No hay reglas. Arriesgarse… darlo todo por lograr la verdad… por renovarse, por aprender, por no sentirse nunca en el cielo, por ser consecuentes. Aprender a no defender la reputación de tus personajes. O no existirían los más emblemáticos del cine, teatro y literatura. Sabiendo que no tienes nada ganado.

¿Nunca?

Nunca.

Los éxitos pasan… y si te aferras a ellos es tu perdición. Hay que aprender, agradecer por cada error. Por cada equivocación. De todo se aprende… y te ayuda a ser mejor.

¿Por qué conté todo esto? Porque me parece que lo más hermoso que me ha dejado mi carrera de director, es que nunca dejas de recomenzar. Nunca sabes lo suficiente. Nunca conoces a las personas lo suficiente…. Que el tiempo es vital… y que si no lo distribuyes bien puede pasarte la cuenta. Hoy quisiera haber pasado más tiempo con mis hijos. Haber caminado más… haber andado más en bicicleta con ellos, haber viajado más. Haberme detenido en el tiempo para respirar y sentir la fuerza de la vida. Tú nunca vas a adivinar con qué capítulo de ella, te vas a enfrentar mañana. Si con una pérdida, con un cáncer, la pérdida del aliento o la desilusión de haber repartido mal tus cariños. Sin duda perdí gran parte de mi vida en mi obsesión por trabajar sin parar.

¿Por qué es hermoso? Porque nunca es tarde para recomenzar. He estado muy arriba y abajo también. He tenido que recomenzar una y otra vez. Me he sentido querido e incomprendido por las mismas personas. Y la vida se ha encargado de barajar sus cartas y seleccionar lo mejor. Hoy, puedo decir que he sido muy feliz. Sólo creo que la mejor lección es la que viene. Porque aún no he terminado.

Fotografías realizadas por Flecha el talentoso y audaz fotógrafo de las celebridades

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