Inclinando nuestro corazón hacia los mandamientos de Dios | Salmo 119: 36 – 40

Escrito por el Teólogo Cristiano Marco Giordano

los mandamientos de Dios

El Salmo 119 es uno de los más largos y más detallados de los salmos, y se centra en el amor y la devoción del rey David hacia los mandamientos de Dios. En estos versículos específicos, el rey David hace un llamado a Dios para que lo ayude a mantener su camino recto y para que lo proteja de aquellos que lo persiguen.

Versículo 36: «Inclina mi corazón hacia tus testimonios, y no hacia la avaricia».

El rey David pide a Dios que incline su corazón hacia los testimonios de Dios y que lo aleje de la avaricia. La avaricia puede distraer al hombre de seguir el camino correcto y alejarlo de los mandamientos de Dios. Por lo tanto, el rey David pide a Dios que lo guíe hacia un camino de virtud y devoción.

Versículo 37: «Aparta mis ojos de ver vanidad, hazme vivir en tus caminos».

El rey David pide a Dios que aparte sus ojos de las cosas vanas e inútiles de este mundo y que lo haga vivir en los caminos de Dios. Estas cosas vanas y terrenales pueden distraer al hombre y alejarlo de los caminos de Dios. Por lo tanto, el rey David pide a Dios que lo guíe hacia una vida dedicada a la virtud y la devoción.

Versículo 38: «Confirma tu promesa a tu siervo, que tenga temor de ti».

El rey David pide a Dios que confirme su promesa de proteger y guiar a su pueblo, y que le dé temor de Dios. El temor de Dios es una de las claves para mantener el camino correcto y vivir en virtud. Por lo tanto, el autor pide a Dios que lo ayude a tener una relación sólida y basada en el temor reverencial con él.

Versículo 39: «Quita de mí el oprobio que he temido, porque tus juicios son buenos».

El rey David pide a Dios que lo libere de los oprobios y las humillaciones que ha temido. El rey David confía en que los juicios de Dios son buenos y justos, y pide a Dios que lo libere de las situaciones que le causan temor y ansiedad.

Versículo 40: «Mira que he anhelado tus mandamientos, hazme vivir en tu justicia».

Este versículo destaca el anhelo del rey David por los mandamientos de Dios y su deseo de vivir en la justicia de Dios. El rey David está dispuesto a seguir los mandamientos de Dios y a vivir de acuerdo con sus enseñanzas, y pide a Dios que lo ayude a hacerlo. Este versículo nos invita a considerar cuán ansiosos estamos por seguir los mandamientos de Dios y vivir en su justicia, y nos anima a buscar su ayuda en este esfuerzo.

los mandamientos de Dios

Bendiciones para quienes siguen los mandamientos de Dios

En la Biblia, se encuentran muchas promesas de bendición para aquellos que siguen los mandamientos de Dios. Aquí hay algunos ejemplos:

Prosperidad y éxito: Por ejemplo, en Deuteronomio 28:1-14, se dice que aquellos que siguen los mandamientos de Dios serán bendecidos con prosperidad y éxito en todas sus empresas.

Protección divina: En Salmo 91:1-16, se promete protección divina a aquellos que habitan en la sombra del Todopoderoso y siguen sus mandamientos.

Abundancia: En Juan 10:10, Jesús dice que vino a dar vida en abundancia a aquellos que siguen sus enseñanzas.

Paz interior: En Juan 14:27, Jesús promete paz interior a aquellos que siguen sus mandamientos.

Fé y esperanza: En Romanos 8:6, se dice que la fé y la esperanza son el resultado de seguir los mandamientos de Dios.

Estas son solo algunas de las bendiciones prometidas para aquellos que siguen los mandamientos de Dios. En general, la Biblia enseña que siguiendo sus mandamientos nos acercamos más a Dios y vivimos una vida plena y bendecida.

Los mandamientos de Dios

Los diez mandamientos según la Biblia son los siguientes:

  1. No tendrás dioses ajenos delante de mí.
  2. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.
  3. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano.
  4. Acuérdate del día de reposo para santificarlo.
  5. Honra a tu padre y a tu madre.
  6. No matarás.
  7. No cometerás adulterio.
  8. No hurtarás.
  9. No darás falso testimonio contra tu prójimo.
  10. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Estos mandamientos son una parte importante de la ley de Dios y nos brindan una guía para vivir de acuerdo con sus enseñanzas. Son un llamado a seguir un camino recto y justo, a honrar a Dios y a nuestros padres, y a tratar a los demás con amor y justicia.

Es importante destacar que Dios es amor y desea perdonar a todos sus hijos. La Biblia dice en 1 Juan 1:9 que «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad». Por lo tanto, es importante acudir a Dios en oración y arrepentimiento sincero para recibir su perdón y amor.

Los 10 mandamientos de Dios 2

El único pecado que no tiene perdón

Según la Biblia, hay un solo pecado que no tiene perdón, y es el pecado de negar al Espíritu Santo. En Mateo 12:31-32, Jesús dice: «Cualquier pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Y a cualquiera que hable contra el Hijo del hombre, le será perdonado; pero a cualquiera que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero».

Este pecado se refiere a negar la obra del Espíritu Santo y a atribuir sus acciones a fuerzas malignas o satánicas. Es un rechazo consciente y persistente de la verdad y el amor de Dios, y por lo tanto, no hay posibilidad de arrepentimiento y perdón.

En resumen, los versículos 36-40 del Salmo 119 hablan sobre la importancia de seguir los mandamientos de Dios y vivir en su justicia. El rey David hace una poderosa petición a Dios para que lo ayude a mantener su camino recto y alejarlo de la avaricia y las cosas vanas. A través de estos versículos, el rey David expresa su anhelo por los mandamientos de Dios y su deseo de vivir en su justicia.

Este pasaje nos recuerda la importancia de seguir los mandamientos de Dios y de vivir de acuerdo con sus enseñanzas. Nos anima a buscar la ayuda de Dios en nuestro esfuerzo por hacerlo, y nos invita a considerar cuán ansiosos estamos por vivir en la justicia de Dios. En general, estos versículos son un llamado a inclinar nuestro corazón hacia los mandamientos de Dios y a seguir sus caminos.

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Esta es una oración que puedes decir si deseas aceptar a Jesús como tu único salvador

“Querido Dios, hoy quiero aceptar a Jesús como mi único salvador y Señor. Reconozco que he pecado y que necesito tu perdón y amor. Creo que Jesús murió por mis pecados en la cruz y resucitó para darme vida eterna. Confío en él y en su obra en mi vida. Quiero seguir a Jesús todos los días de mi vida y dejar que su amor y su verdad guíen mis acciones. Gracias, Dios, por perdonarme y por darme la oportunidad de tener una vida nueva en Jesús. Amén.”

Jesús tú único Salvador

Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.» Juan 14:6